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Foto por: Columbus Eagles FC

No lo podía creer, estaba muy feliz. Mi Padre había conseguido entradas para la banda que me encantaba. Era un 5 de noviembre del 2011 cuando Aerosmith se presentaba en el Estadio Olímpico Atahualpa de Quito, nuestra casa. En medio del concierto, mi Papá levantó la alfombra que cubría la cancha y me dijo “Ven, toca el césped, tócalo bien, porque un día vas a jugar aquí”. Yo era una simple jugadora que llevaba menos de un año entrenando con un club femenino no profesional. En ese entonces, no tenía muchas expectativas, no tenía metas pues no existía el fútbol profesional femenino, ni había modelos a seguir que te ayudarán a ver hasta dónde se podía llegar. Pero esa frase de mi papá llenó mi corazón, mi alma, mi cuerpo, mi todo de mucha esperanza y empecé a pensar más allá, a creer en mí, a visualizarme llegando lo más lejos posible. Fue en ese momento que se abrió una perspectiva nueva, tenía claro que las puertas del fútbol femenino no estaban abiertas, pero entendí que con mi talento, mi esfuerzo y el de otras jugadoras ayudaría a crear este cambio. Al cabo de un año, recibí la llamada del director de la Selección del Ecuador.

"Con mi talento, mi esfuerzo y el de otras jugadoras ayudaría a crear este cambio."

Mi constancia y amor al deporte se lo debo a mi Padre, que siempre tuvo la frente en alto ante cualquier obstáculo. Cuando mi Madre quedó embarazada los dos estaban en la Universidad. Mi Padre además de estudiar y trabajar, entrenaba básquet profesional, una vez que llegaba a la casa, seguía estudiando. Hace poco me dijo que su fuerza y recompensa era llegar al hogar y verme. Él viene de una familia pobre y salió adelante sólo, cuando todo le decía que no. 

Foto por: Irene Tobar

A mi Madre le debo la fortaleza y el temple. ¡Qué mujer! Ella es Padre y Madre. Ella lo hizo todo por mi hermano y por mí; fue todo lo que tuvimos durante mucho tiempo. Si el día era negro, ella lo pintaba con colores vívidos. El mundo se podía venir encima, pero ella era nuestro techo. Una mujer tan fuerte que nada la derrumba. De ellos me quedo eso, el nunca rendirme, siempre intentar, por eso lo doy todo. 

A mi Madre le costó un poco entender al principio que yo quería jugar fútbol, que mi amor es innato. Ahora sonríe recordando, cuando en el colegio me obligaban a estar en las clases de gimnasia. Las mujeres a la hora de Educación Física tenían que ir a gimnasia y los hombres a jugar deportes de contacto, deportes “masculinos”. Yo me fugaba de clases y me metía a jugar con ellos, y cuando me lo prohibieron, me escondía en algún baño hasta que la clase terminara. Me molestaba que todo lo que hacía una mujer tuviese que ser delicado, que la mayoría de las mujeres estaban siempre en la cocina. Me molestaba que en las películas que veía, siempre los superhéroes eran hombres, que rescataban a la mujer, la cual dependía de su príncipe azul para que le salvase la vida. Me molestaba la publicidad constante de mujeres en bikini o en comerciales de productos de cocina, limpieza o pañales. Y lo que más me molestaba y todavía me molesta, es la gente que te hace creer que el mundo no cambiará, que si quieres hacer algo es una pérdida de tiempo y solo te llevará a ahogarte en la frustración. Los que dicen esto son personas con pensamiento limitado. Lo que realmente debes aprender es que la sensación de lograr un cambio es increíble y ¡vale muchísimo más que el dinero! No dejes que la estructura de la sociedad limite la evolución de tu consciencia.  

"Lo que realmente debes aprender es que la sensación de lograr un cambio es increíble y ¡vale muchísimo más que el dinero!

Aunque se me haya negado tantas veces jugar al fútbol, persistí. Después de que luché tanto por estar en la lista de jugadoras que viajaban a Brasil representando al país, me lesioné tres días antes de viajar quedándome fuera de esa selección, fue duro, pero seguí. Después de haber tenido una mala experiencia en Estados Unidos que me hizo regresar a mi país, no renuncié. Después de haberme caído tantas veces, me levanté para cumplir todo lo que me propuse y más. Seguí persistiendo porque nunca se me cruzó por la mente no seguir adelante porque para mí, este es mi alimento, es mi vida, es mi felicidad, es compartir, es ayudar, es aprender, es llegar a mucha gente, es estar viva. El esfuerzo te ayuda a acercarte a tus objetivos, pero creo que la clave para llegar a ellos es vivir en el momento y hacer las cosas de corazón.

 

Cuando eres arquera y no te escogen en un juego, hay un porcentaje muy bajo de que esto cambie. Aún así, nunca baje la guardia, es más, esos fueron los momentos donde entrené con más esfuerzo. No voy a mentir, es frustrante que no te escojan, te sientes ignorada, te preguntas ¿por qué todavía no estoy allí, si lo estoy dando todo? Pero todo el esfuerzo paga, un día empiezas a sentirlo, y por ende, la gente lo ve; ese es el momento escogido por el universo, el momento perfecto, para devolvértelo todo, porque cuando realizamos las cosas bien, en el momento menos esperado algo muy bueno llega y nos cambia la vida. 

“El fútbol no te va a dar nada” me dijeron una vez. Al día de hoy, soy parte de la Selección Femenina del Ecuador desde 2012, he sido parte de dos Copa América, un Mundial, Juegos Panamericanos, obtuve mi título en Estados Unidos, mi Master en Italia, y ahora firmé con un club profesional de segunda división en España. Esto me lo dio el fútbol, me lo di yo por creer en mí y no acaba aquí. Quiero llegar muy alto, aún más alto, haciendo lo que me apasiona y para esto tengo que ser buena. Imaginate si para los hombres es difícil, para nosotras aún más que hasta ahora se nos está empezando a abrir el espacio. Entendí que en toda profesión hay cosas que toca hacer pero que no nos gustan porque nos producen pereza, frustración y en mi caso dolor físico, como: despertarme temprano, hacer ejercicio, entrenar así esté adolorida del día anterior, cuidar mi alimentación. Me dediqué a enamorarme de esas cosas y esto fue lo que contribuyó a crear una verdadera diferencia y a llegar más lejos. Además de eso también empecé a ponerle más atención como alimentaba no sólo mi cuerpo sino también mi alma y mi mente. 

"Me dediqué a enamorarme de esas cosas [que no nos gustan, que causan pereza] y esto fue lo que contribuyó a crear una verdadera diferencia y a llegar más lejos."

Me falta por recorrer, me falta mucho por hacer, por aportar a esta sociedad, por transmitir y contagiar a otras mujeres a creer que llegarán a estar en el espacio que se merecen. Lucho para que cada vez haya más presencia femenina en cargos de autoridad, política y deportes. Eso lo logramos con educación y atreviendonos a aportar al cambio. Siempre debemos luchar por llegar a ser personas grandes; creo que lo logramos dando amor, siendo amables, brindando ayuda y conectándonos tanto con la gente como con la naturaleza, con el mundo entero.  

Foto por: Irene Tobar

Mi pelota es mi herramienta, mi juego es mi voz.

I couldn't believe it, I was very happy. My father had gotten tickets for the band that I loved. It was November 5, 2011 when Aerosmith performed at the Atahualpa Olympic Stadium in Quito, our home. In the middle of the concert, my Dad lifted the carpet that covered the court and told me "Come, touch the grass, feel it, because one day you are going to play here." I was a simple player who had been training with a non-professional women's club for less than a year. At that time, I did not have many expectations, I did not have ambitions because professional women's soccer did not exist, nor were there role models to help you see how far you could go. But that phrase from my dad filled my heart, my soul, my body, my everything with a lot of hope and I began to think beyond, to believe in myself, to visualize myself reaching as far as possible. That moment opened up a new perspective, it was clear to me that the doors of women's soccer were not open, but I understood that with my talent, my effort, and the talents of the other female players we could help create this change. After a year, I received a call from the director of the Ecuadorian National Team.

 

I owe my perseverance and love for this sport to my Father, who always held his head high to overcome any obstacle. When my mother got pregnant they were both in college. In addition to studying and working, my father trained professional basketball. Once he got home, he continued studying. He recently told me that his strength and reward was coming home and seeing me. He comes from a poor family and got ahead alone, when everything told him no.

 

I owe my strength and courage to my Mother. What a woman! She is Father and Mother. She did everything for my brother and I. She was all we had for a long time. If the day was black, she painted it in vivid colors. The world could fall on us and then she was our roof. A woman so strong that nothing collapses her. I inherited my parents' attitude of never give up, and always try, that's why I give my everything.

 

It took a bit for my mother to understand at first that I wanted to play soccer, that my love is innate. Now she smiles remembering when the school forced me to be in gymnastics class. Women had to go to gymnastics and men got to play contact sports, "male" sports. I would skip class and go to play with them, and when they forbade me, I hid in a bathroom until class was over. It bothered me that everything a woman did had to be delicate, that most women were always in the kitchen. It bothered me that in the movies I saw, the superheroes were always men, who rescued women, who depended on their charming prince to save their lives. I was annoyed by the constant advertising of women in bikinis or in commercials for kitchen, cleaning or diaper products. And what bothered me the most, and still does, is the people who make you believe that the world will not change, that trying to change something is a waste of time and will only lead you to drown in frustration. The people who say that, are people with limited thinking. What you really need to know is that making change is possible, the feeling of achieving that change is incredible and it is worth so much more than money! Don't let the structure of society limit the evolution of your consciousness.

 

Although I was denied so many times to play football, I persisted. After I fought so hard to be on the list of players who traveled to Brazil representing Ecuador, I injured myself three days before traveling. It was a hard hit to stay out of the team but I continued. After having had a bad experience in the United States that made me return to my country, I did not quit. After falling so many times, I got up to accomplish everything I set out to do and more. I continued persisting, simply because it never crossed my mind not to move forward. Soccer is my food, it is my life, it is my happiness, it is sharing, it is helping, it is learning, it is reaching many people... it is being alive. Effort helps you get closer to your goals, but I think the key to reaching them is living in the moment and doing things from the heart.

 

When you are a goalkeeper and you are not chosen in a game, there is a very low percentage of that changing. Even when that happened, I never let my guard down. Instead, I used those moments to train, putting in my biggest effort. I'm not going to lie, it's frustrating that they don't choose you, you feel ignored, you wonder: why am I not there yet, if I'm giving it my all? But all the effort pays, and one day you start feeling it and people start noticing it; this is the moment that the universe chooses, the perfect moment, to give it all back to you. When you choose to do things well, at the least expected moment, something very good comes and it changes your life.

 

 

"Soccer is not going to give you anything", they told me over and over again.  To this day, I am part of the Ecuadorian Women's National Team, since 2012. I have been part of two Copa Américas, a World Cup and the PanAmerican Games. I got my degree in the United States, my Masters in Italy, and now I have signed with a second division professional club in Spain. This was given to me by football, I gave it to myself because I believe in myself and it does not end here. I want to reach very high, even higher, doing what I love and for this I have to continue getting better. Remember, if it is difficult for men, for us women, it is even more difficult, since the space has only just started opening up. I learned that in every profession there are things that we have to do but that we do not like. Things such as, waking up early, exercising, taking care of our diet and training (even when sore from the day before) make us feel frustrated and unmotivated, and in my case cause physical pain. I taught myself to fall in love with those irritating things and this made a real difference to make me go further. In addition to that, I also began to pay more attention to how I treated not only my body but also my soul and my mind.

 

I still have a long way to go, I still have a lot to contribute to society, to transmit my message to other women to believe that they will get to be in the space they deserve. I fight so that there is an increasing female presence in positions of authority, politics and sports. We achieve that with education and daring to contribute to change. We must always strive to become great people; I believe we achieve that by giving love, being kind, giving help and connecting with both people and nature, with the whole world.

My ball is my tool, my game is my voice.

Escrito por:

Andrea Vera

Editado por:

Andrea Chaves

Subido por:

Alejandra Hernandez

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