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Carolina Granados

Nací y crecí en Colombia, pero me desarrollé académicamente y profesionalmente en los Estados Unidos. Fue en los Estados Unidos donde aprendí a verdaderamente darle valor a mi familia y a las oportunidades que siempre estaban allí, sin mucho esfuerzo cuando vivía bajo el amparo de mis padres. Por la curiosidad de ser alguien por mi misma decidí quedarme en los Estados Unidos. Después de mucho esfuerzo logré aprender inglés y graduarme con un título de relaciones internacionales. Me he ganado a pulso y con mucho trabajo llegar a ser la jefa del departamento de acuerdos cooperativos del programa de VIH/SIDA y Tuberculosis en la oficina del Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) del Departamento de Salud de los Estados Unidos (HHS) en Kenia, África. Soy parte de un equipo de trabajo que se dedica a combatir la epidemia de VIH/SIDA en el mundo y ayuda a salvar vidas de aquellos que sufren esta enfermedad.

 

He llegado a donde estoy venciendo obstáculos, luchando por crecer y gracias al apoyo de mi familia, amigos y colegas. En el CDC comencé siendo secretaria, y con constancia, tiempo y esfuerzo ascendí gracias a mentores que vieron en mí una líder y me aconsejaron estudiar una maestría en Salud Pública. Para tener éxito es importante estar rodeada de personas líderes y positivas que te elevan y te empujan a dar lo mejor de ti. También ha sido importante en mi carrera visualizar donde quiero estar, valorar el trabajo que he puesto en lo que he construido y aprovechar cada oportunidad que se me ha presentado sin esperármelo. 

 

Mi mayor sacrificio durante los últimos 18 años ha sido vivir lejos de mi familia y amigos, pero mi mayor recompensa es saber que son mis fans número uno y que cuando los veo pasamos tiempo de calidad y nos divertimos. 

 

Dar gracias tiene un efecto multiplicador de bendiciones y por eso es importante empezar mi día dando gracias a Dios y visualizando mis actividades del día en forma positiva. No hay mañana ni noche en los que no de gracias por la vida, mi familia, mis amigos, y por las múltiples oportunidades que he tenido.

Me encanta desarrollar y reconocer a mis empleados. Siento gran satisfacción en darle alas a los que no las tienen y en reconocer públicamente a las personas por una labor bien servida. En mi oficina mi mantra es trabajar duro pero divertirnos. Personas como yo, pasamos más tiempo en la oficina que en nuestra propia casa.  Es por esto que no me gusta pasar por desapercibido los cumpleaños o fechas importantes de mis colegas. Considero el trabajo en equipo importante para la productividad, las relaciones interpersonales, el crecimiento personal y profesional. 

 

A diario, escribo una lista de actividades a mano y tacho cada vez que las completo. Este hábito me da satisfacción y es un parámetro de productividad. 

 

Después de mi rutina laboral el ejercicio es parte primordial. El sentir el corazón agitado me hace sentir viva además de darme energía y ser un canalizador del estrés del día. Después comparto con mi esposo y mi hijo quien son mis cómplices y mi apoyo constante. Nuestra regla número uno es comer sin distracciones electrónicas y hablar de nuestro día. Al caer la noche, añoro mis encuentros uno a uno con mi hijo Luca de 5 años y su rutina antes de dormir donde sin falta leemos y agradecemos.

 

Cuando viajas, vives culturas con los cinco sentidos así que amo viajar por el mundo con mi esposo y con mi hijo. Nuestra mayor bendición es ver el mundo a través de los ojos de Luca que nos enseña que la felicidad está en el sorprendernos con las pequeñas cosas que muchas veces damos por hecho y que el mundo no tiene barreras, somos nosotros, los adultos los que las ponemos. Tener la oportunidad de viajar ha sido la mejor escuela al entendimiento y a la tolerancia de nuestro mundo. 

 

Mi mejor momento es hoy.  Vivo cada día a plenitud y considero al tiempo como un tesoro. Duermo bien, pero trato de no hacer mucha pereza. No me gusta pensar que no hice nada productivo durante el día pues cada día es un regalo que no vuelve jamás.

Soñar en alto se vale, pero el secreto de llegar donde uno quiere es la visualización, la determinación, el enfoque y cómo se dice en Colombia "la berraquera". Creo en la educación, en el trabajo arduo con cabeza firme enfocada en la meta.

Hoy me siento una mujer plena. No soy perfecta y tampoco busco serlo, pues los errores forman parte de tu historia y sólo a través de ellos puedes crecer personal y profesionalmente. Tengo miedos, como todos, pero los enfrento, pues el miedo es el único limitante para alcanzar tus sueños. No sé a dónde llegaré, pero sé que el siguiente paso siempre se revela a su tiempo. Todo en la vida tiene un tiempo de ser, la cuestión es aprender a esperar mientras trabajas para conseguirlo.

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