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Jannie Fernandez

Mi historia es como la de muchas mujeres que conozco, con altos y bajos; con días llenos de plenitud y otros un poco tristes, con victorias y derrotas. Creo que lo me hace particular es la habilidad de siempre ponerle la misma cara a todo, una cara sonriente.

Mis días empiezan con una pequeña plegaria de agradecimiento por poder abrir los ojos y respirar con tranquilidad. Después de abrazar a los 3 que mas amo y descansan a mi lado (mi esposo y mis dos perros), me preparo un cafe. Que nunca me falte el café por la mañana, ya que no solo me ayuda a despertar, pero su delicioso aroma me hace reconectar con mi tierra, mis raíces Colombianas y mi familia. 


Tengo la dicha de poder decidir mi día a día laboral, ya sea trabajando en pijamas desde mi casa, o yendo a la oficina que solo queda a unas pocas millas. Estoy a cargo de varios

proyectos en el Centro Nacional para Mujeres y la Tecnología de la Information (NCWIT por sus siglas en Inglés) dedicados a incrementar la participación de mujeres y niñas en campos de computación. Uno de estos proyectos, y el cual me llena de mucho orgullo y satisfacción, es TECHNOLOchicas. A través de este programa educamos, inspiramos y apoyamos a las Latinas y sus familias para que se vean como creadoras de las tecnologías del futuro. Teniendo en cuenta que en los Estados Unidos hay muy baja representación de Latinas en campos de tecnología, el trabajo que llevo a cabo como Directora de TECHNOLOchicas me hace saber que estoy contribuyendo de una manera positiva a que los Hispanos en este país progresen y salgan adelante. Aún más, el saber que hago a mi mama orgullosa, me hincha el corazón.

El destino, para las que creen en él, fue lo que me llevó a este trabajo. Las ganas de dar un torno a nuestras vidas, nos llevó de Miami a Boulder. Fue ahí donde descubrí que no sabía que quería hacer, mas lo que estaba haciendo no era lo que quería seguir haciendo. Lo único que tenía claro es que mi espíritu me pedía continuar en un trabajo en servicio de otros. Desde el 2015 mi vida cambio radicalmente ya que pasé de vivir sujeta a una rutina monótona, a decidir yo misma como diseñar mi trayectoria profesional. Este trabajo me ha llevado a visitar rincones de este país que nunca pensé siquiera visitar, a conocer a personas muy genuinas y especiales, y a crear amistades inesperadas; amistades que me apoyan y quieren verme alcanzar éxito. 

 

Uno de los momentos más memorables de mi carrera en los últimos años fue haber tenido el privilegio de ser invitada a La Casa Blanca en Washington DC y estar en una presentación de la entonces primera dama, Michelle Obama. Recuerdo escuchar palabra por palabra su mensaje de aliento para las jóvenes y las mujeres que estábamos ahí. !No quería que el día acabara! ¿Estaría loca si digo que no hay nada que no me guste de mi trabajo? ¡Pues, loca seré!


Si no estoy trabajando, me pueden encontrar en mi casa cocinando. Me encanta inventar recetas y compartir lo que preparo con otros, especialmente mi esposo y mi hermana, ya que suelen decir que todo siempre está delicioso. Cocinar para mí es un 

ejercicio meditativo, me reenergiza y ayuda a estar en silencio. También me gusta utilizar mis manos como desagüe de creatividad y energía, haciendo joyas, sembrando y atendiendo mi pequeña hortaliza, arreglando algo por la casa o armando lo que se me ponga en frente. 

 

Me considero una entretenedora, una productora, alguien que hace que las cosas se den. Creo que los que me conocen dirían algo parecido: que si necesitas que algo se dé, puedes acudir a mí para ayudarte. También dirían que casi nunca estoy de mal genio y que tengo una disposición alegre y positiva. Por supuesto, no todo es color de rosa en mi vida, y sí vivo momentos bajos, pero aun esos momentos los aprovecho. Me gusta sentir, y la tristeza, la rabia y la duda también las dejo que se sienten a mi lado de vez en cuando. 

 

Como consejo, a las personas que llegan a mi vida, me gusta decirles que se celebren. Algo que me cuesta trabajo a mí misma hacer, pero que considero que es importante. Celebra tus triunfos, celebra tu éxito, celebrate a ti misma ya que no existen logros pequeños. 

Como último, me gustaría que las personas que hacen parte de mi vida puedan sentirse orgullosos de dejarme ser parte de las suyas. Que para ellos sea fuente de felicidad poder decir que cuentan con mi amistad, respeto y cariño. 

 

Creo inequívocamente que para que las cosas se den, tienen que nacer de un sueño, de algo que vive dentro de nosotros que el universo necesita. Por eso pienso que mientras tenemos tiempo en este mundo, no se puede dejar de soñar, ya que estaríamos siendo egoístas al no dejar que otros se beneficien de lo que tenemos por ofrecer. Después de un sueño, hacerlo realidad requiere confianza en uno mismo, dedicación, humildad y esfuerzo. ¡Si se da fácilmente, toca soñar más grande!

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