PW_logo_BlackPYellowApple_alpha (1).png

Cuando niña, percibía de mí, una niña muy alta, muy delgada, sin curvas, insegura por dentro y por fuera. La adolescencia contribuyó a ese árbol de inseguridades y posiblemente me ubicó lejos de lo que yo creía que funcionaba para la industria de moda. Así que nunca me vi siendo modelo, me veia siendo ingeniera civil, abogada o diseñadora de interiores. Terminé siendo economista pero dedico casi el 100% de mi tiempo al modelaje. Este mundo es más complejo y profundo de lo que muchos piensan. 

 

A través de los años esta profesión me ha enseñado a valorarla y respetarla. Hasta, a tomarla en serio. La había subestimado mucho, me rehusaba a que me pusieran títulos, ya muy bien conocidos por nuestra sociedad, a veces los mismos impuestos por mí. Al principio me veia como un instrumento de una cadena de valor, parte del sistema de moda; un producto del trabajo de muchos. Todas las ideas que deshumaniza a la modelo. Algo muy frio. Con el paso del tiempo he entendido que somos artistas y que así mismo aporto a través de mi sentir. Para esto se necesita de talento y otras habilidades, que necesitan de preparación, de disciplina y de trabajo constante; como cualquier otra habilidad en cualquier otro trabajo. Sin estas habilidades mi trabajo no se podría llevar a cabo. Entender esto me ha ayudó a crecer como profesional, a valorar mi trabajo y a valorarme como persona.  

En mi caso, me lancé a ir a una agencia de modelos para ver si podría trabajar, porque mi familia estaba pasando por necesidades económicas. Hoy estoy muy agradecida por todo lo que esta carrera me ha dado y enseñado. Con mi trabajo pude ayudar a mi familia y sacar mi carrera profesional. Trabajé sin parar desde octavo de bachillerato, toda mi carrera universitaria, hasta hoy. Esta carrera me ha enseñado a ser autodidacta, responsable, disciplinada y organizada. Pues por el trabajo tuve que faltar a muchas clases, y por ende tuve que presentar mil supletorios, adelantar materias por medio de cursos de verano, para así lograr graduarme cuando me lo había propuesto. Cuando ya logré mi título de economista pensé que era el momento de parar el modelaje y de dedicarme a mi carrera.

 

Fundé una empresa de crédito y riesgo: Dicapitale. Otorgábamos créditos con las figuras de libranzas a los empleados de algunas empresas con las que teníamos convenios. Hasta que un día, con una de esas empresas con la que más teníamos créditos y prestamos, quebró. Esto nos llevó por delante la caja de la empresa y la posibilidad de seguirnos dedicando al negocio. Tomamos la decisión de cerrar. Ese cierre acarreó la perdida de algunas relaciones personales y de casi todo mi patrimonio.

Me dolió, no lo puedo negar. pero no deje que las cosas que me estaban pasando me derrumbaran. Así que tomé la decisión de crear una marca de ropa con algunos ahorros que me quedaban: Emme. Mis ganas de seguir creciendo me llevaron a hacer un MBA en Dirección de Empresas de Moda, y por esto la marca está en un proceso de transformación. 

 

En mayo del año 2019 hice el ultimo pop-up Store de Emme, mientras seguia trabajando como modelo para poder seguirla fondeando. En octubre del mismo año, una agencia de modelaje, New Icon NY, me contactó. Esto significaba que tendría la posibilidad de estar una temporada en México y luego en New York.  En pocas palabras “las grandes ligas del mundo del modelaje”, aquel que había subestimado, me estaba llamando de nuevo y abriendome nuevas puertas. Logré identificar que la vida me estaba mostrando un nuevo camino; uno en el que podría tener mejores conexiones laborales, un camino muy interesante en el que espero poder seguir teniendo frutos y en el que espero poder seguir aprendiendo. 

"La vida es de explorar,

aceptar nuevos caminos

y perspectivas"

El camino en que la vida nos pone en un proceso de autoconocimiento, el cual sigo teniendo hoy en día. Aún exploro las cosas que más me gustan de mí. Sigo soñando que Emme será una gran marca. Pero no puedo asegurar que tras esta coyuntura mundial del Coronavirus, los patrones de consumo vuelvan a ser los mismos. Por lo tanto, ante tal incertidumbre me veo otra vez, retomando nuevos caminos, nuevas perspectivas, como sé que muchos lo están haciendo. Pero así es la vida, de explorar, aceptar nuevos caminos y perspectivas. 

 

Quiero contarles que tras las circunstancias mundiales me encuentro en una nebulosa. Todos los proyectos a corto y mediano plazo están frenados. Dudo día a día en todo lo que tenia planeado. Vuelvo y pienso que no es solo a mí a quien hoy le afecta la incertidumbre; esto nos afecta a todos. Entiendo que es un tiempo de reflexión y una excelente oportunidad para pensar en nuevas estrategias, o en nuevos canales. O quizás, la oportunidad perfecta para reinventarme. 

"Debo ser selectiva con lo

que oigo, empezando

por lo que me digo a mí"

Soy afortunada en muchos aspectos. Pero lo que más me hace sentirme afortunada es contar con el apoyo de mi familia y de mi novio para seguir construyendo sueños. Me considero una persona fuerte y positiva, pues si hay algo que me ha enseñado la imprudencia de esta industria, es que debo ser selectiva con lo que oigo, empezando por lo que me digo a mí.  Sin embargo, les confieso que no ha sido fácil mantenerme positiva todos los días durante estos tiempo de Covid, unos peores que otros. Mantener una rutina diaria, me ha ayudado muchísimo. Disfruto de cosas que antes no podía hacer como, cocinar, lo cual se ha convertido un habito diario. Me levanto un poco más tarde, cuando siempre había sido muy madrugadora. Soy más consciente de este momento presente, que es el único cierto. Te invito a que busques tu habito diario, no importa el que sea, leer, estudiar, bailar, el que te ayude a regalarte tiempo y a liberar todas las cargas que asumimos en este rol de mujeres; y a que no lo pierdas después de que salgamos de todo esto.

Suscríbete

  • Instagram

© 2020 by PineApple Women 

Power by Andrea Chaves

@pineapple.women