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La belleza es algo muy relevante, siempre fui muy flaca y alta, y  esto me  llevó a tener varias dificultades emocionales creadas por el bullying que me hacían mis compañeros del colegio por mis características físicas. Hoy entiendo que además, soy una persona muy sensible, lo cual no veo como un defecto, pero debido a esto, a mis 15 años mi autoestima se encontraba por el piso.    

 

El novio de mi hermana siempre me decía que veía mucho potencial en mí como modelo. Era difícil entender cómo él veía esto, cuando el resto de mi mundo me hacía sentir lo contrario. La vida me ha enseñado que cada uno absorbe lo que permite. En este camino también aprendí que no todas las oportunidades están al frente tuyo, muchas veces tenemos que salir a donde no conocemos para poder encontrarlas. Cuando hablo de salir, no solo hablo de viajar, también habló de salir de la zona de confort. Mis papás siempre han sido mi apoyo, y en el camino del modelaje me acompañaron más que nada, porque querían ayudarme con mi timidez.   

 

Decidimos ir a una academia en Villavicencio, de dónde soy. Allí me dijeron que realmente sí tenía mucho potencial pero por fuera del país y que lo máximo que ellos me podían ofrecer, era enseñarme protocolo. Acepté, pues no había nada que perder y sí algo que aprender. Un día llegó un señor de Bogotá que me propuso irme a Bogotá a participar en un concurso. Mis papás me acompañaron en todo el proceso. Gané segundo puesto en el concurso, por lo cual me mandaron a representar a Colombia en otro concurso a República Dominicana. Gané ese concurso y por este llegué China, a participar en otro concurso. Allá conocí a muchas niñas de todas partes del mundo. Durante este viaje, en ningún momento me sentí en una competencia, creo que por nuestra edad, todas estábamos más pendientes de las experiencias que vivíamos: la comida, los sitios, la cultura, la gente, etc. 

"Si no hay nada que perder y sí algo que aprender, acepta."

En China un francés me ofreció irme a trabajar a París. Mis papás siempre se aseguraron que cada una de estas oportunidades fueran legítimas. Entonces volví a Colombia antes de ir a París, para asegurarnos que todo estuviera en orden y para que yo pudiera terminar el colegio. Mis papás nunca quisieron cortarme las alas, pero en algunos momentos sí sentian miedo de dejarme ir, su honestidad y vulneravilidad no me hacian sentir algo más que agradecimiento por toda la confianza y apoyo que me dieron. De verdad, no lo hubiera logrado sin ellos; mi forma de valorar su confianza, fue siempre siendo honesta, por lo cual les contaba todo lo que estaba pasando; y tomando decisiones que reflejaran los valores que me habían inculcado. 

 

Cuando llegué a París fue cuando me di cuenta que estaba viviendo mi sueño del momento, y se sentía como un sueño. Pero los sueños vienen con retos y fue aquí donde conocí la otra cara del modelaje, la cara que no es tan amable, la que viene con egoísmo, envidia, anorexia y drogas; desde ese entonces prometí nunca dejarme caer en ellas. Creo que el hecho de que les contaba todo, todo, a mis papás me ayudó mucho a sostener siempre en alto los valores que me inculcaron. Trabajé duro, muy duro, pero también me regalaba tiempo para agradecerme por el trabajo que hacía. Mis formas de agradecerme eran con crepes, waffle de chocolate, croissants, helados mientras conocía las calles de París. ¿Cómo no vivir esas experiencias? Y sí, obviamente me subí algunos kilos, lo cual no le gusto a la agencia. Me pidieron que los bajara inmediatamente o me devolvían, yo les dije que haría lo posible pero que no haría ninguna dieta o algo más extremo. Paré de comer todas esas delicias pero nunca deje de comer. En la vida todo es un balance. Desde París, se abrieron otras puertas, pero en ese momento decidí que era importante hacer una pausa, volver a Colombia, estar con mi familia, darme un tiempo para reflexionar acerca de todo lo que había vivido. 


 

"Es importante hacer pausas y darse tiempo para reflexionar"

Ya en Colombia, decidí irme a Bogotá. Conocí a mi primer novio y de esta relación aprendí una gran lección: muchas personas llegan a tu vida, para que tú aprendas algo de ti mismo. En el tiempo que duré con él, hice lo que nunca había hecho, mentirle a mis papás, a mis amigos, a la gente de mi trabajo y lo peor, a mí misma. Me cohibí de vivir momentos lindos con mis amigos, de tomar oportunidades increíbles que me ofrecían en el trabajo y cada una de estas acciones, me fueron apagando la luz que antes había construido. Por comentarios que él me hacía, empecé a dudar de mí, y otra vez me encontré con la autoestima por el piso. Sé que yo fui la responsable por dejar que esto pasara, pues como ya lo había aprendido pero tal vez olvidado, eres el que te encargas de absorber las opiniones de otros. Las energías son algo muy poderoso y una vez salí de esa relación, muchas cosas positivas comenzaron a suceder y las oportunidades volvieron a renacer. 

 

De ahí se desencadenaron muchas oportunidades. Como sabemos esta carrera no dura para toda la vida, aunque por mi disciplina y por cómo la industria a cambiado me ha durado más de lo que siempre me imaginé. Teniendo esto en cuenta fui a la universidad y en ese momento decidí estudiar algo que me interesaba, de lo cual aprendí mucho, pero tengo que ser honesta y contarles que no era lo que realmente me apasionaba. Igual me gradué pues era una meta personal. 

"Muchas personas llegan a tu vida, para que tú aprendas algo de ti mismo."

Un día, decidí ir a una clase de yoga. Me sentí súper conectada con la gente, en sus ojos veía plenitud, transparencia, paz, alegría y me gustó toda la energía que sentí alrededor de ellos. Desde ese entonces siempre busque elevar más esa frecuencia. Un día vi un mensaje en Instagram que decía “Yoga Teacher Training”, ese fue mi llamado. Durante el entrenamiento, me sentí, por fin, totalmente conectada, esto es lo que realmente me apasiona!


Aprendí cosas que nunca pensé fueran posibles. Cada movimiento, cada gesto de cada persona te revela cómo se sienten. Si alguien llega a clase con estrés, te puedes dar cuenta cómo se va liberando con cada movimiento. Mi sensibilidad me ayuda en esto, (y es aquí donde uso mi sensibilidad a mi ventaja), pues en cada movimiento veo una historia que está me está siendo revelada. Es muy gratificante y por eso ahora ya certificada, sueño seguir estudiando y practicando para seguir avanzando. Cuando visualizo este sueño me veo dándole clase a mucha gente y dejando un punto de luz en sus corazones.

Para llegar a mis sueños todo los dias hago una lista que me acerca a ellos. También medito, siempre le aconsejo a la gente que mediten por 10-15 minutos al día. Te juro que cambiaría todo a tu alrededor; las angustias, cómo percibes los problemas, el mal genio y mucho más. Hay gente que pregunta, ¿qué es meditar? Para mí meditar es vivir unos minutos en el AHORA. Por ejemplo, puedes practicarlo comiéndote un postre, estando atento a cada sensación que te produce cada bocado, sentir como baja por tu garganta y llega a tu estómago. 


El camino me ha enseñado, que a todos en algún momento nos han dicho o han hecho sentir que no pertenecemos o que no somos bienvenidos, pero acuerdate, tú decides lo que absorbes. Creeles a las persona que ven algo en ti y que te brindan apoyo. Observa las cosas de forma positiva y asegurate que es esto lo guardas en tu corazón. Por último, cuando veas que algo o alguien está apagando la luz, alejate, tienes todo el derecho de hacerlo, y recuerda que tú siempre tienes el poder de volver a prenderla.

"Observa las cosas de forma positiva y asegurate que es esto lo guardas en tu corazón

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