Oriana Guzman - Co-fundadora de Feeding Smiles

Cuando tenía 14 años, me mudé de Caracas, Venezuela a Houston, Texas con mi familia. Todavía recuerdo el miedo que me causaba no conocer el idioma.


Empecé mis estudios universitarios en la escuela comunitaria de Houston y luego obtuve un “Bachelor” o Licenciatura con honores en Kinesiología (la ciencia del movimiento). Después, con mucho miedo, me mude a un lugar muy lejos de todo lo conocido, para hacer un Doctorado en Terapia Física en la Universidad de Texas Tech.


Al graduarme, trabajé muchos años en rehabilitación neurológica con pacientes que fueron víctimas de lesiones de espina dorsal y enfermedades degenerativas. Fue una experiencia increíble de crecimiento profesional, cada logro de mis pacientes era uno mío. Hoy trabajo en un hospital ortopédico, en donde evalúo tanto pacientes ortopédicos como neurológicos. Disfruto mucho de mi posición y me siento realmente bendecida. A mi parecer, para encontrar un lugar o un trabajo perfecto debes amar y disfrutar tu carrera; es de esta forma que das lo mejor de ti a diario y por ende este se convierte en un hobby más que en una posición.





En el año 2018 fundé Feeding Smiles con una gran amiga, Vanessa Guzman Plat. Desde entonces, hemos enviado cientos de toneladas de comida a Venezuela, hemos cubierto gastos médicos y coordinado jornadas de vacunación para niños y habitantes de áreas de bajos recursos. Además, en algunas ocasiones de desastre hemos ayudado a México y Puerto Rico.


Feeding Smiles era un sueño que no creía posible pero pensar en lo que quería sin límites, me hizo poner los pies sobre la tierra y preguntarme, ¿por qué no? Empezamos por escribir las metas para identificar lo que deseamos y concentrándonos en pocas a la vez, hasta aquí hemos llegado.



Soy muy organizada, me gusta planificar mi semana (aunque no siempre las cosas salen como las planeamos, especialmente durante la pandemia), organizo mis finanzas, mis comidas, mi tiempo y me aseguro de tener tiempo para mí. Organizo todo de tal manera que al entrar en la casa dejo el trabajo. Para llegar a este punto he aprendido a decir “no” cuando tengo el plato lleno.


Si dedicáramos un poco de nuestro tiempo en ayudar a otros nos llenaría mucho de alegría y le podría cambiar la vida a otros seres humanos. De esta misma forma pienso, que el pedir ayuda es muy importante siempre que haya buena comunicación y expliquemos el porqué la necesitamos.

Si dedicáramos un poco de nuestro tiempo en ayudar a otros nos llenaría mucho de alegría

La maternidad fue difícil para mí. Al principio sufrí de depresión post parto y eso interrumpió mi carrera por un tiempo, pero con ayuda profesional y de mis seres queridos, lo pude sobrepasar. Amo ser madre, pero tuve que dejar de querer controlar todo, para aprender a disfrutarlo. Creo que las mujeres estamos hechas de un material muy fuerte, pero todo material tiene su quiebre. La sociedad nos ha guiado a ser la mamá, la esposa y la profesional perfecta y esto simplemente no es real para la mayoría de mujeres. Así que el equilibrio de nuestras vidas depende de nosotras, de dejar a un lado las cosas que no podemos controlar. Por eso, nunca olvides dedicarle tiempo a esas cosas que nos llenan de energía y felicidad.


El equilibrio de nuestras vidas depende de nosotras, de dejar a un lado las cosas que no podemos controlar.


Yo encuentro la felicidad en las cosas más simples como estar con los seres queridos incluyendo familia y amigos, los buenos hábitos como el ejercicio, salir a caminar, una dieta balanceada, viajar para conocer otras culturas, BAILAR! Lo que nos aleja de la felicidad son los malos hábitos, la soledad y el compararnos, en vez de enfocarnos en nosotros mismos.


"Lo que nos aleja de la felicidad son los malos hábitos, la soledad y el compararnos, en vez de enfocarnos en nosotros mismos."

El miedo es parte de la vida, todos lo sentimos y todos tenemos que confrontarlo. Cuando siento miedo rezo, hablo con amigas cercanas y con mi esposo, lo cual me recuerda que no estoy sola.


Si pudiera borrar de la mente de todas las personas la idea y la palabra “discriminación”, lo haría. Todos somos seres humanos y pertenecemos a la tierra, nadie es más que nadie, todos estamos hechos de carne y hueso; merecemos ser respetados independientemente de donde hayamos nacido, nuestra religión, sexualidad o nivel socioeconómico.


Nadie es más que nadie

Escrita por: Andrea Chaves

Editado por: Laura Mejia

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